Comida japonesa, Libros — 6 noviembre 2009 9:00 Posted by

¿Hasta dónde llega la obsesión de los japoneses por la gastronomía?

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Si habéis estado en Japón, habréis podido comprobar que hay restaurantes en casi cada esquina. Si encendéis la televisión japonesa, veréis que hacen programas sobre cocina a todas horas. Si vais a un quiosco, encontraréis todo tipo de revistas gastronómicas… y si vais a una librería encontraréis mangas de todo tipo. ¿Y cómo no? Incluso mangas sobre cocina. ;-)

El fin de semana pasado se celebró el XV Salón del Manga, así que me ha parecido un momento estupendo para escribir una entrada que quería hacer desde hace tiempo: se trata de una reseña a cuatro manos sobre un manga gastronómico llamado Oishinbo. Cuando digo a cuatro manos me refiero que escribiré una entrada , el mismo día y a la misma hora que Marc Bernabé, traductor, arqueólogo de manga y líder de opinión en el mundo del manganime. Yo lo haré desde el punto de vista gastronómico y él lo hará desde el suyo como especialista en comics japoneses. Podéis contrastar los dos puntos de vista, comparando mi reseña con la que él acaba de publicar en su blog.

oishinbo

El propio título (Oishinbo 美味しんぼ) es una palabra a medio camino entre delicioso (oishii 美味しい) y glotón (kuishinbō 食いしん坊), así que podríamos traducirlo como El Gourmet. Posiblemente sea el manga más vendido de la historia, así que os podéis hacer una idea de la pasión que los japoneses tienen por la gastronomía. Con guión de Tetsu Kariya e ilustraciones de Akira Hanasaki, cuenta la historia de dos reporteros del Periódico Tōzai (Tōzai Shinbunsha 東西新聞社), el irreverente Shirō Yamaoka y la enamoradiza Yûko Kurita, a los que su jefe les ha encomendado una misión especial: patearse todos los restaurantes y dar con El menú definitivo, para hacer el banquete conmemorativo del 100º aniversario de la editorial.

Yo ahora estoy haciendo las reseñas gastronómicas de los restaurantes japoneses de Barcelona para la revista Time Out, pero puedo imaginarme el reto de Yamaoka y Kurita en Tokyo, la ciudad con más Estrellas Michelin del mundo, donde hay más de 160.000 restaurantes para elegir, y me encantaría estar en su piel. Una fantasía como esta desbancaría mi otra fantasía oculta: poder participar en una competición para ver quién es capaz de comer más sushi. ;-)

Cabe decir que la colección superó el centenar de capítulos hace meses y los protagonistas siguen poniéndose las botas sin haber concluido esta misión imposible que les encargó su jefe. ¿Pero a quién le importa dar con El menú definitivo? Creo que no habría nada más fustrante que llegar a dar con él, si es que realmente existe.

Sólo he leído por encima el primer tomo en versión original, así que no puedo hablaros de la colección completa. Para mi gusto, el primer volumen me pareció muy fantasioso. Yo esperaba encontrarme con contenidos más “prácticos” y aplicables a la vida real, pero las situaciones que se dan son completamente ficticias hasta llegar al absurdo. Aunque, según tengo entendido, a medida que van avanzando los fascículos, las historietas se vuelven más realistas e incluso llegan a relatar paso a paso cómo preparar muchas recetas.

Para que os hagáis una idea, la trama empieza cuando el jefe de la sección de Cultura reúne a todos los empleados en una sala y les hace probar tres tipos de (tôfu 豆腐) aparentemente iguales y tres inofensivos vasos de agua, para que acierten cuál habían comprado en un súper, cuál provenía de una conocida tienda de tofu del barrio de Ueno y cuál era de otra prestigiosa tienda especializada de Kyoto. Como podéis suponer, los tres vasos de agua también tenían tres orígenes distintos. Los únicos que acertaron la prueba fueron el joven Yamaoka, periodista de la sección cultural, y Yuko, la novata que acababa de incorporarse a la redacción. Y ahí es donde empiezan su periplo gastronómico lleno de aventuras para dar con El menú definitivo.

En una escena, el propio Yamaoka despelleja un rape en un plena cubierta de un barco pesquero y prepara un hígado de rape al vapor con sake (anko no kimo 鮟鱇のキモ) tan delicioso que algunos gastrónomos llegan a confundirlo, entre carcajadas incrédulas, con el foie.

wakasa-ankimo

Hígado de rape del restaurante Wakasa

En otra ocasión se enfrentan a un chef francés laureado con tres Estrellas Michelin, casi obligándole a admitir que la ternera de Matsusaka (Matsusaka gyû 松阪牛) es la mejor carne del mundo. Pese a ser un cocinero consagrado, como el que no quiere la cosa, confiesa que nunca la había probado. Para mí ese diálogo es tan ridículo como si llega a decir que nunca había oído hablar del jabugo. Después le sirven la ternera, preparada de distintas maneras, para que acabe reconociendo a regañadientes que la carne francesa no tiene la misma versatilidad ni el sabor que la ternera japonesa. Para empezar, le sirven un sashimi de carne (niku no sashimi 肉のサシミ) para tomarla con salsa de soja y wasabi mientras el francés, incrédulo, explica que nunca pensó que la carne podría combinar tan bien con la salsa de soja y tampoco sabía que en Japón se come sashimi de carne.

niku-sashimi

A continuación le sirven carne a la brasa para degustarla con rábano japonés rallado (daikon oroshi 大根おろし), salsa de sésamo (gomadare ゴマダレ), salsa cítrica (ponzu ポン酢) y salsa de soja con wasabi. En ese momento, el galardonado chef francés pide unos cubiertos para comer la carne y es entonces cuando le explican, como si fuera un crío, que la ternera de Matsusaka es muy tierna porque la alimentan dándole de beber cerveza y que puede comerse con palillos sin ningún problema.

Pese a esas situaciones un tanto inverosímiles, donde dejan al pobre cocinero como si fuera un completo ignorante de la gastrnomía nipona, los personajes preparan y degustan otro tipo de platos como el caldo (dashi 出汁), hecho con alga kombu infusionada con copos de katsuobushi; tempura de langostinos, platos de verduras o, incluso, algo de sushi.

A pesar de haber sacado algún que otro truquillo de cocina, yo me esperaba encontrarme con situaciones más verosímiles. La gota que colma vino cuando Nagaoka lleva a analizar a un laboratorio varias piezas de sushi, para hacerles un TAC, y así poder demostrar con hechos empíricos que los nigiri de un restaurante eran peores que los de otro establecimiento, porque los granos de arroz estaban demasiado apelmazados o rotos. Tengo curiosidad por saber cómo evolucionan los próximos capítulos. Espero que podamos sacar alguna receta para ponerla en práctica. ;-)

Si os ha interesado este post, tal vez os guste leer este otro sobre la curiosa relación que existe entre los nombres de los personajes de manga y la gastronomía japonesa. Y tampoco os perdáis el artículo sobre el manga y la cocina japonesa que publiqué en la revista TimeOut.



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12 Comments

  • Me ha encantado tu post, Roger, ha estado genial! Lo del cocinero francés, más que nada, es cuestión de ponerlo en contexto, piensa que ese capítulo se publicó en 1983, en una época en la que faltaban más de diez años para que Internet fuera una realidad palpable y cercana para mucha gente, y en la que Japón era un gran desconocido en Occidente. Así que a mí sí que cuadra que el francés sea un completo ignorante de la gastronomía japonesa en ese momento. Actualmente, claro está, sería una situación ridícula, pero no en ese momento. ¿No crees? ¡A ver qué te parece mi post, pues!

    • Supongo que Marc tiene razón respecto al contexto.

      ¡Pero ha molado mucho ver tu punto de vista al respecto y como difiere de la visión de Marc en algunos puntos! Sobretodo respecto a ciertos detalles en los que uno se fija más que el otro.

      Un complemento perfecto, estos experimentos son #TLQM :D

      • ¿Qué te parece el nuevo término que he acuñado para definir a Marc?
        Además de “líder de opinión en el mundo del manganime” (acuñado por ti) yo añado lo de “arqueólogo del manga”. ;-)

        Me ha molado mucho la experiencia y se lo recomiendo a cualquiera que tenga un blog sobre alguna área de especialización y sepa leer japonés y quiera hacer una reseña crossover de un manga con Marc Bernabé. Eso sí que es #TLQM.

    • Marc: Es verdad. Tines razón en que hay que contextualizar la escena en esa época. Visto así, quizás he sido demasiado duro ;-)
      Pero en definitiva, lo que quería decir es que la mayoría de las situaciones son irreales y “fantásticas” (evidentemente, se trata de un cómic, no de un documental).

      No me había dado cuenta de la fecha. Pero esas cosas no pasan desapercibidas para un arqueólogo del manga como tú.
      He leído tu reseña y me ha parecido buenísima. Me da la sensación que con mi nivel de japonés me he perdido muchos matices en las descripciones de las texturas y sabores que comentas tu post. Tendré que leerme la edición inglesa. ;-)

  • Me considero un fanático de la comida japonesa, francesa, española, vietnamita y latioaméricana (el cilantro me encaaaaaaaaaaaaaaaaaantaaaa), pero fíjate que hoy, leyendo tu post, me enteré que existía el sashimi de carne O_O
    Toda una sorpresa, ya no sólo existe el carpaccio (salvando las distancias claro). Es lógico, en Japón no todo es shushi, sashimi y ramen… Y es que por muy fánatico sea, siempre falla el bolsillo para investigar cosas nuevas jejeje.

    Al final, ir a un japonés es una ocasión especial, y trato de pedir cosas diferentes para probar, pero las cosas que gustan, siempre las repito.

    • Pues sí. También hay sashimi de carne, como también puede haber sushi de carne o de cualquier otro ingrediente, además del arroz.

      Por cierto, hoy cenaré (馬刺 basashi) o lo que es lo mismo, sashimi de caballo. ¿Lo habéis probado?

      • No, nunca lo he probado, aunque si conozco su existencia por haberlo visto en un capítulo de Shin chan, ju ju ju…

        Aunque la carne de caballo si la he comido, ya que en Francia es muy habitual comer tanto hamburguesas, como sopas de caballo. Al margen de ser algo esquisito, se utiliza mucho cuando la gente está algo indipuesta (gripe, defensas bajas, ha salido del hospital, etc….). Y eso porque lo probé desde pequeño, pero si ahora me dijeran de probar la carne de caballo por primera vez, tal vez ni lo hacía por pena jejejejeje….

  • Yo degusté en Tokyo sashimi de potro.

  • Me encanta cómo os habéis complementado. ¡El resultado total es la leche! Y cada reseña por separado, mucho más que interesante.

    • Hola Ale,

      Me alegro que te gustara el crossover (junto y por separado). Para mí es todo un elogio que hayas dejado tu comentario por aquí.

      He intentado hacer un poco de “poli malo” en mi reseña, centrándome en lo estrictamente gastronómico, pero debo admitir que eso de hacerle un TAG a unos nigirizushi es la monda. Me partí de risa cuando lo vi. También hay otra escena muy buena cuando Yamaoka rehúsa comerse el sushi de un restaurante porque dice que antes que comerse “eso”, prefiere cimprarse un paquete de sushi para llevar en un supermercado. El cabreo del cocinero (y el careto que pone) es impagable. ;-)

  • Me he leído las dos reseñas y “el invento” es muy interesante. Me quedo con este detalle ” Nagaoka lleva a analizar a un laboratorio varias piezas de sushi, para hacerles un TAC, y así poder demostrar con hechos empíricos que los nigiri de un restaurante eran peores que los de otro establecimiento” Me he partido la caja.

  • A mi Oishinbo me parece increíble, sé que a veces se puede parecer tan increíble como en “El petit Chef” (Mr. Ajikko en japonés), pero yo encuentro que muchas de los temas que tratan están muy bien, sobretodo el respeto que hay que tener por la comida. Por cierto, están editando Oishinbo en inglés, desordenado, pero al menos creo que será más accesible para muchas personas (como un servidor), lo podéis encontrar en amazon.com

    Sobre la obsesión de los japoneses sobre la gastronomía, me parece increíble, sobretodo por el hecho de que nos sorprenda, la comida es uno de los grandes placeres de la vida y no deberíamos aceptar cualquier baratija, nos va la salud en ello!

    Dicho esto, lo de analizar el sushi en laboratorio no debería sorprendernos tanto, es algo que se debería hacer a menudo, seguro que nos llevaríamos más de una sorpresa en cuanto a calidad e incluso el tipo de pescado que pensamos que estamos comiendo.

    Por cierto, he probado el sashimi de caballo y está buenísimo!

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